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El peso actual de la “Arganda” debe ser muy cercano al expresado en el catálogo Henschel. Pero hay que tener en cuenta que durante su vida activa se modificaron algunos elementos. Y también durante la restauración, para mayor seguridad. Por ejemplo, la caldera se sometió a una reconstrucción, sustituyendo el cuerpo cilíndrico. De hecho, es una caldera nueva, que incorpora elementos antiguos, como la tapa de la caja de humos, o el hogar de cobre.
La velocidad máxima se estima que es de 20 kilómetros por hora. Y es que esta Henschel no era una máquina diseñada para correr, ni para llevar viajeros, sino para poder arrastrar una carga considerable, a velocidad reducida. Esta máquina trabajó en unas obras en el puerto del Musel (Gijón, Asturias). Era la máquina “TLC 3”, de la empresa “Constructora Internacional S.A.”
En junio de 1990 fue adquirida por la asociación CIFVM, de Madrid, por 750.000 pesetas + IVA. Se compró a José Ramón Candanedo García (Hierros, metales, desguaces), de La Felguera. Estaba protegida dentro de la nave del chatarrero, aunque muy oxidada exteriormente. Inmediatamente se trasladó a una nave de La Poveda, en un camión del Ayuntamiento de Arganda del Rey (Madrid).
Tres años duró la restauración. La locomotora tuvo que ser completamente despiezada. La caldera se reconstruyó en Utebo (Zaragoza). Los ejes se tornearon en talleres del Metro de Madrid. Y para la mayoría de las demás piezas se utilizó mano de obra voluntaria de los entusiastas miembros de la asociación.
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